Doce puntos críticos para salvar la biodiversidad del Archipiélago Juan Fernández, su verdadero tesoro.

Escrito por Carlos González Isla, El Mostrador

Jueves, 02 De Marzo De 2006

Existe consenso en torno a que el gran tesoro del archipiélago de Juan Fernández no está bajo tierra, sino sobre ella. Las islas que lo componen: Robinson Crusoe, Santa Clara y Marinero Alejandro Selkirk, albergan un alto porcentaje de especies endémicas que transforman al lugar en uno de los más ricos del planeta en cuanto a biodiversidad, a tal punto que se le denomina la “Galápagos de la flora”.

Sin embargo, muchas especies podrían desaparecer en los próximos cinco años de no adoptarse medidas concretas en doce áreas críticas de conservación que acaba de definir la Fundación Biodiversa, en conjunto con los guardaparques de la Corporación Nacional Forestal (Conaf) que protegen el Archipiélago, el cual en un 96% es parque nacional.

Aarón Cavieres de Biodiversa “Si uno pudiera hacer una analogía con un incendio, podríamos decir que las especies invasoras (maqui, mora, murta, conejos, chaquetas amarillas, etc.) están incendiando el archipiélago a una tasa muy acelerada”, advierte Aarón Cavieres.

Para frenar una inminente catástrofe ecológica, Cavieres explica que la Comisión Nacional de Medio Ambiente (Conama) ya entregó su respaldo a un proyecto de bioseguridad, que será presentado junto a la Conaf al Fondo del Medio Ambiente Mundial a más tardar a fin de año.“Es un proyecto de 1.600 mil dólares para hacer un diagnóstico rápido y enfrentar estas amenazas en forma urgente. Pero además para establecer un sistema de bioseguridad.”, afirmó.

PROYECTO EN MARCHA

En la actualidad, el Parque Nacional Juan Fernández es custodiado por un administrador y nueve guardaparques, quienes conocen mejor que nadie lo que sucede en el archipiélago, motivo por el cual se transformaron inevitablemente en los responsables de determinar las doce áreas de riesgo.

El resultado de su trabajo está contenido en el informe denominado “Planificación de la conservación de la biodiversidad basado en el conocimiento de los guardaparques” y es resultado de la aplicación de un proyecto mayor conocido como Estrategia de Desarrollo Sustentable para el archipiélago de Juan Fernández que se encuentra en pleno desarrollo.

Esta iniciativa, dirigida por Cavieres, busca involucrar a toda la comunidad local en la planificación estratégica de la isla, contando para ello con apoyo financiero de la Fundación Avina, más el patrocinio de Gobernación de Valparaíso, Conaf y el del municipio isleño.

“Los guardaparques hicieron un mapeo de la distribución de las especies en peligro, de las formaciones vegetales y su estado, del avance de las especies invasoras y sobre esa base se dice: bueno, si tenemos que atacar estos temas y no tenemos mucha plata… dónde ejecutar las acciones más urgentes. Sobre esa base, se procedió a determinar las prioridades de acción de conservación. Eso es lo valioso, porque en definitiva se está integrando la acción de los guardaparques en la planificación, cuestión que antes no se realizaba”, indicó Cavieres.

GUERRA POR EL TERRITORIO

En los doce puntos críticos existe una verdadera “guerra” por el territorio, entre las especies propias de la isla y las provenientes del continente. Estos son los cerros: El Yunque, Damajuana y Alto; las loberías Tierras Blancas y Los Ramplones; además de los sitios, Piedra Agujereada, La Piña y Piedra Agujereada, La Pascua, Vaquería, morro de Juanango, plazoleta del Yunque y mirador de Selkirk.

La competencia ha derivado en que se encuentren en verdadero riesgo las siguientes aves: el Picaflor Rojo; las gaviotas costeras conocidas como Fardelas, el Cachudito; así como también el lobo marino y diversas especies de flora vascular. Los responsables de la catástrofe, al margen del hombre, lo constituyen: el conejo, que se mueve por toda la isla; el coatí; la cabra; el zorzal; la chaqueta amarilla, que llegó hace tres años, cubriendo actualmente parte importante del territorio de Robinson Crusoe; y la icerya o conchuela. El mismo daño a ras de suelo lo hacen el maqui, la mora, la murta, la amapola, el pino, el ciprés, y el eucalipto.

Para el guardaparque Guillermo Araya, uno de los autores del estudio, la idea es que el esfuerzo realizado no se quede en el papel, sino que se puedan destinar los recursos necesarios para resguardar la biodiversidad del parque. Según reconoce, aparte del dinero destinado a sueldos, Juan Fernández recibe sólo doce millones de pesos anuales para gastos operativos, lo que a todas luces es un presupuesto estrecho para enfrentar el problema de las flora y fauna que amenaza las 9 mil 700 hectáreas del parque.

En particular, una de sus principales preocupaciones la constituye la presencia del conejo, el que incluso ha llegado hasta las partes más altas de la isla, es decir, las mejor conservadas: “En lugares de difícil acceso como El Yunque, se han encontrado muestras de fecas, lo que es un indicador de su presencia”, dijo Araya.

Mención aparte merecen el aumento de la población canina que amenaza la vida de las crías -“popitos”- de los lobos marinos, especialmente en el sector de Tierras Blancas. Es por ello, que se pedirá a los pobladores que se responsabilicen del cuidado de los perros, de lo contrario tendrán que sacrificar a los más que ataquen más de una vez, sostuvo el guardaparque.