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Foto: Revista Contrafuerte

Foto: Revista Contrafuerte

-¿Y por qué haces que sus personajes confluyan en Juan Fernández?

-Porque es un archipiélago muy cargado simbólicamente. Primero, Robinson Crusoe es una isla extremadamente literaria, lo cual la entronca con la gran tradición de la novela de aventuras: es la isla de Robinson, pero también la isla del tesoro. Segundo, son las islas que van quedando, al margen de todos los circuitos turísticos y comerciales. Islas del Pacífico Sur, remotas, desconocidas y profundamente poéticas. Por último, son, en mi visión, una metáfora de Chile, que es una isla, un lugar lejano, para estos personajes, errantes por definición, que lo miran desde Barcelona. Una isla perdida del fin del mundo. Yo nunca he estado en Juan Fernández. Todo lo escribí hablando con gente que ha vivido mucho tiempo allá y conoce bien la isla.

-¿No te dieron ganas de viajar estando más cerca?

-Por supuesto, pero de alguna manera preferiría no hacerlo. Aún tengo muchas ganas de ir, sobre todo ahora que publiqué la novela, pero durante el período de escritura privilegié la imaginación, la reconstitución en base a datos fidedignos, de todo tipo de documentos, incluyendo libros imprescindibles. Imaginar esas islas que van quedando era un ejercicio mucho más literario que ir y dar cuenta de una experiencia ya vivida.

Entrevista “Las islas que van quedando”

El autor Mauricio Electorat regresa con una posmoderna “novela dentro de la novela”, en la que personajes de vida errante confluyen en este archipiélago del Pacífico Sur buscando su lugar en el mundo. Stendhal, Céline, Bolaño aparecen, de una forma u otra, en Las islas que van quedando (Premio Consejo del Libro 2008). (más…)

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Por Cristina Espinoza / La Nación

A 670 kilómetros del continente se encuentra uno de los territorios con la mayor biodiversidad endémica del mundo. Pero en peligro de desaparecer. La internación de especies foráneas y depredadores a la isla está dejando en desventaja un patrimonio biológico único que urge proteger.

2 especies fueron declaradas extintas, 63 en peligro, 31 vulnerables, seis insuficientemente conocidas y cuatro fuera de peligro.

El archipiélago de Juan Fernández es el territorio chileno más vulnerable en términos de biodiversidad, así lo constata el quinto proceso de clasificación de especies realizado por Conama -que culminó este 29 de agosto- y que clasificó 48 plantas endémicas de la isla con algún grado de vulnerabilidad, las que se suman a la lista de animales nativos que han sido catalogados en peligro, raros, insuficientemente conocidos o en extinción.

Ya son más de 400 las especies -de todo el país- las que han sido clasificadas desde 2005, y de las 115 analizadas en esta oportunidad, las nativas de la isla son las más vulnerables: 36 de sus especies vegetales fueron catalogadas como ‘en peligro’, diez ‘vulnerables’ y dos ‘extintas’, las que se agregan a las otras seis especies anteriormente catalogadas en la misma situación (tres de ellas del archipiélago).

¿Qué pasó en el conjunto de islas que componen Juan Fernández? Según los expertos el archipiélago ha sido amenazado principalmente por la internación de especies exóticas, tanto plantas como animales, que invaden el territorio de las endémicas o propias de la isla. Cabras, conejos, ratas y gatos, además del maqui, la mora y la murta son algunos de los culpables del desequilibrio.

“Tanto en el marco del cuarto proceso de clasificación de especies, como del quinto, destaca el Archipiélago de Juan Fernandez (como el más vulnerable), ya que la totalidad de sus especies evaluadas han sido calificadas en alguna categoría de amenaza”, señala Álvaro Sapag, director ejecutivo de la Conama.

El director de la entidad medioambiental destaca que el archipiélago es un ecosistema insular “extremadamente importante”, con un alto nivel de endemismo de su flora y parte de su fauna, sin embargo, es también “un área con grandes problemas de conservación y diversas amenazada de origen antrópico como la introducción de especies exóticas invasoras, la corta de flora nativa y la erosión del suelo, entre otras”, sostiene.

La zona presenta uno de los mayores niveles de riqueza y endemismo de la flora en Chile y es considerado uno de los más importantes a nivel mundial, destacando un ecosistema único denominado “Myrtisylva fernandeziana” -similar al bosque valdiviano- donde domina la luma (myrceugenia frenandeziana), el canelo (drymis confertifolia) y el naranjillo (Fagara mayu).

“La condición de endemismo es realmente extraordinaria en el archipiélago, ya que de 213 especies nativas, 137 son endémicas del área (64,3 %). Sin embargo, la flora no sólo destaca por su singularidad, sino por su condición de extrema amenaza. Tanto es así, que casi el 84% de la flora está amenazada de extinción, y de hecho ya se registra la extinción de ocho especies de plantas en los últimos 100 años. Una situación similar ocurre con los animales, y todas las especies de aves terrestres del archipiélago se encuentran amenazadas” afirma Sapag.

Dos proyectos en la zona

La clasificación de una especie en algún estado de conservación constituye una alerta que puede estimular el desarrollo de planes y programas de conservación y educación, estimular el financiamiento de investigación sobre ellas y sus ambientes, así como para su consideración en el desarrollo de planes de ordenamiento territoriales y de inversión, entre otros.

Según Sapag, en el archipiélago de Juan Fernandez es importante desarrollar “diversas acciones tales como programas de educación ambiental, de conservación de especies de flora y fauna amenazadas, control y erradicación de especies exóticas invasoras, mantención de viveros con flora nativa y planes de reforestación con flora nativa”.

En este momento las acciones en el archipiélago se centran en proyectos ligados al Fondo de Protección Ambiental (FPA). Para este año se aprobaron dos propuestas, una ligada a la Unión de Ornitólogos de Chile (Aves Chile) y enfocada en la eliminación de especies vegetales exóticas que amenazan el área productiva del picaflor, y otra desarrollada por la Fundación Juan Fernández que propone un plan de administración para un área marina costera protegida en el archipiélago.

SEXTO PROCESO

La clasificación de las especies de flora y fauna silvestre es un proceso que se realiza cada año desde 2005 y que permite evaluar el estado de conservación de la diversidad biológica, para priorizar recursos y esfuerzos en la conservación de las especies más amenazadas.

Si bien, lo ideal sería poder clasificar todas las especies presentes en el país, la Conama tiene claro que en la práctica es casi imposible y, por el momento, innecesario, pues no todas presentan problemas de conservación. Quedan fuera de estos registros las bacterias y hongos y otras especies que habitan en el fondo del mar, priorizando aquellas de las cuales existe información o se tengan sospechas fundadas de su crítico estado de conservación.

En este momento se está preparando el inicio del sexto proceso que debería comenzar durante el segundo semestre.

UNO DE LOS PARQUE NACIONALES MÁS AMENAZADOS DEL MUNDO

El archipiélago de Juan Fernández está conformado por tres islas principales: Robinson Crusoe, Alejandro Selkirk y Santa Clara, más una serie de pequeños islotes. Sólo el 4% de su área corresponde al poblado de San Juan Bautista en Robinson Crusoe, y el 96% al Parque Nacional Juan Fernández a cargo de la Corporación Nacional Forestal y que es considerado por UICN como uno de los 11 sitios de este tipo más amenazados del mundo. El área remanente de vegetación se restringe a no más de 11 km2. La última estimación de la población realizada por C. Estades (com. pers.) es de no más de 2.500 animales.

NUEVA LISTA

Entre los animales que fueron parte del listado analizado en esta oportunidad, los zorros culpeo y gris (o chilla), el ñandú y el guanaco entraron a la investigación. Los tres primeros quedaron fuera de peligro, aunque el zorro culpeo (en la foto) continúa vulnerable en la Patagonia. El guanaco, por otro lado, entró a la categoría de vulnerable desde la región de Arica-Parinacota hasta los Lagos, aunque fuera de peligro desde Aysén a Magallanes.

Tras el quinto proceso de clasificación, dos nuevas plantas entraron a la categoría de extintas, ambas nativas de Juan Fernández, una de las cuales es un arbusto del género eryngium, cuya mayor diversidad se encuentra en Sudamérica.

Llamada comúnmente ‘chupalla’ (eryngium sarcophyllum) es nativa del archipiélago y ya era considerada casi extinta. La misma suerte corrió una especie herbácea sin denominación común (podophorus bromoides).

Pero entre los animales, los peces son los que se están volviendo vulnerables. Se trata de dos variedades del género aplochiton, conocidos como peladilla o farionela (el aplochiton taeniatus y el aplochiton zebra), más la carmelita o coloradita (percillia gillissi), todas de la Región de Atacama. Estas especies de aguas continentales pertenecen a uno de los grupos donde se aprecia el mayor número de individuos amenazados.


The spectacular Juan Fernandez Firecrown Hummingbird is critically endangered. It lives only on 37-sq. mi. Isla Robinson Crusoe, some 435 mi. west of Chile’s mainland. Watch this video to hear and see the male and female — so different in appearance that they were once thought to be two separate species — as well as their chicks. You can help to save this important island pollinator by contacting The Humminngbird Society at http://www.hummingbirdsociety.org or calling (1-800) 529-3699.

Especie única del archipiélago:

Menos de mil picaflores nativos viven en Juan Fernández
Lunes 22 de Junio de 2009


Desde 2004 un estudio analiza su reproducción y las amenazas que enfrenta, incluyendo la competencia del picaflor continental.
Por Richard García

 El macho (izquierda) es de color ladrillo, con la parte superior roja dorada y brillante. La hembra (arriba) presenta su parte dorsal verde. Foto:Peter Hodum / Jorge Sánchez

La hembra presenta su parte dorsal verde. Foto:Peter Hodum / Jorge Sánchez

En un equilibrio precario vive el picaflor de Juan Fernández (Sephanoides fernandesis), uno de los símbolos de ese archipiélago.

El ave no sólo tiene como hábitat exclusivo los bosques nativos de la isla Robinson Crusoe, sino que además debe vérselas con especies invasoras, incluyendo su pariente el colibrí del continente, que también ha llegado por esos lados.

Además, su población apenas llega a los mil ejemplares. “Mil individuos en una superficie de no más de 2 mil hectáreas es muy poca población. Cualquier cosa que se introduzca o provoque un problema podría provocar una situación crítica”, reconoce Javiera Meza, encargada de Fauna Silvestre de Conaf V Región.

Desde el año 2004 que un equipo de expertos encabezado por la ornitóloga de la U. de Washington Erin Hagen investiga ese reducido hábitat y las costumbres del frágil animal, con apoyo de la ONG Oikonos, que trabaja con los ecosistemas de islas remotas.

Cuenta que cuando llegó por primera vez al archipiélago su objetivo eran las aves marinas, pero en una conversación con los guardaparques de Conaf (el área es parque nacional) ellos le dijeron que era necesario estudiar al picaflor endémico. “Decidimos buscar una beca y así nació el proyecto”. Desde entonces han estado estudiando las distintas amenazas que afectan a los picaflores, especialmente en su época reproductiva.

Mayores amenazas

No obstante, el peor enemigo, reconoce, son los gatos. “Los picaflores no tienen temor del ser humano ni de los predadores. Cuando bajan de los árboles al poblado, pueden quedarse mirando a un gato e incluso acercarse a él. No tienen la misma respuesta evolutiva de otros animales que huyen ante el peligro y ese es uno de los mayores problemas”. Como combate al felino, un grupo que incluye a Conaf, la municipalidad, Oikonos y la posta ha aplicado esterilizaciones.

Otro rival no tan fatal pero que compite por su mismo hábitat es el picaflor del continente (Sephanoides galeritus), cuenta Javiera Meza. El picaflor de Juan Fernández es más voluminoso que su pariente continental y por eso muchas veces necesita sujetarse de las flores para libar el néctar. Su competidor, más ligero, puede hacerlo mientras aletea y gasta menos energía y tiempo en la tarea. “Erradicarlos sería muy difícil, ya que duplican la población del picaflor nativo”.

El macho es de color ladrillo, con la parte superior roja dorada y brillante. Foto:Peter Hodum / Jorge Sánchez

La amenaza no sólo proviene del reino animal. Los maquis y zarzamoras han afectado las zonas de anidación y alimentación del colibrí y por eso el proyecto de Oikonos también incluyó el despeje de esas plagas y su reemplazo por flora nativa, en un trabajo conjunto con la comunidad local y Aves Chile.

Meza destaca que ello ha permitido aumentar el número de nidos de 5 a más de 25 en la zona de Plazoleta El Yunque.

Según Hagen, los resultados confirman que se necesita restaurar bosque nativo y controlar a los predadores a través de un control a las especies foráneas que llegan a la isla. Además, es preciso estudiarlo durante todo el año porque cambia su comportamiento, como los recursos que tiene disponibles.

Rescatan especie en Juan Fernández

El Mercurio de Valpo

Jueves 25 de junio de 2009
Hasta hace dos años, en el mundo sólo quedaba un ejemplar de la “Dendroseris gigantea”.

Preservar el patrimonio natural de nuestro país es una de las grandes tareas que lleva a cabo la Corporación Nacional Forestal, Conaf, razón por la cual hace años trabaja en la Isla Juan Fernández, específicamente en la isla Alejandro Selkirk, tratando de rescatar una de sus especies endémicas, la Dendroseris gigantea.
Hasta hace dos años, en el mundo solo quedaba un ejemplar de la especie Dendroseris gigantea, la que hoy se encuentra en peligro crítico de extinción, pero que gracias a un minucioso trabajo desarrollado por el Administrador y los Guardaparques del Parque Nacional Archipiélago de Juan Fernández, bajo administración de la Conaf Valparaíso, se ha logrado recuperar parcialmente la especie.

Antecedentes

La Dendroseris gigantea (Familia Asteraceae) fue avistada por primera vez en 1896, por el botánico Federico Johow, quien la describe y observa en varios sectores de la Isla Alejandro Selkirk. Desde entonces, hubo varios avistamientos por parte de diferentes científicos, caracterizándose siempre por una escasa población. El último individuo del que se tiene conocimiento fue catastrado en 1998, y hoy se encuentra en etapa de envejecimiento, en un lugar de muy difícil accesibilidad, a 650 metros sobre el nivel del mar, por lo que lograr su reproducción resulta vital.

Gracias al Plan de Conservación de Especies en Vías de Extinción de Conaf hoy ya se cuenta con nuevos individuos de D. gigantea, cultivados en viveros, algunos de los cuales ya fueron devueltos a su lugar de origen, al abrigo de la planta madre, en lo que fue una difícil tarea, como explica Iván Leiva, administrador del parque. “El único ejemplar que queda en la isla está ubicado a 12 horas de camino, ida y vuelta, por una ruta para escalamiento de gran complejidad, por cuanto es un terreno deleznable, que se disgrega fácilmente por su composición de roca volcánica, lo que hace muy difícil hacer anclaje”.

Leiva explicó que para poder iniciar este proceso de conservación, fueron necesarios ocho meses de monitoreo permanente a esta especie vegetal hasta rescatar semillas viables. Luego, tras dos años de cuidado en vivero e invernadero, se logró su germinación y crecimiento, y recientemente, en abril, ocho de ellas fueron reintroducidas en su hábitat, al abrigo de la planta madre. “De estas, cinco han logrado sobrevivir, ya que tres de ellas fueron depredadas por ratones”, agregó.

Juan Pablo Reyes, director regional Conaf Valparaíso, explica la importancia de este hito, “gracias al excelente trabajo realizado por el personal del Parque Nacional hemos iniciado la recuperación de una especie endémica de Chile, territorio que presenta el porcentaje más alto de endemismo en el continente sudamericano, seguido por Venezuela y Perú”.

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