Por Cristina Espinoza / La Nación
Miércoles 30 de septiembre de 2009

Ha habido varios intentos, pero ninguno ha sobrevivido. Este es más ambicioso y busca evitar una extinción masiva apuntando a tres blancos: sacar las especies invasoras, comprometer a la comunidad local y generar una estrategia a largo plazo.

El picaflor de Juan Fernández, una de las especies de aves en peligro.

Desde 1977 es considerada Reserva de la Biosfera, por ser uno de los lugares de mayor endemismo (especies únicas) en el mundo. Pero ni siquiera este estatus ha permitido lograr implementar un plan de protección a la biodiversidad que sea completamente efectivo. Juan Fernández, considerada la “Galápagos de la flora”, continúa bajo amenaza, a pesar de la serie de estudios que se han realizado en la zona.

Por eso, entre el 6 y 7 de noviembre, un grupo interdisciplinario de representantes de entidades públicas, fundaciones pro conservación y la comunidad del archipiélago se unirán en un taller internacional para forjar el nuevo Plan Estratégico para la Conservación de la Biodiversidad del Archipiélago.

Junto a la Corporación Nacional Forestal (Conaf), el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) y Conama, la Fundación Biodiversa, organizadora de la actividad, espera definir un plan de conservación que permita resguardar la isla a largo plazo.

“El objetivo es darle al archipiélago la importancia que tiene”, sostiene Aarón Cavieres, presidente de Biodiversa, por lo que junto a los cerca de 60 convocados al evento -más de una decena de extranjeros expertos en biodiversidad de islas y especies invasoras- pretenden definir prioridades, “decidir las especies y áreas donde es necesario inyectar más recursos y quiénes pueden hacerlo”.

Especies exóticas

“El principal problema que tiene en este momento el archipiélago es la internación de especies invasivas, por lo tanto, el primer factor para una estrategia exitosa es sacarlas de la isla”, señala el biólogo Stephan Funk, de la organización inglesa Durrell Wildlife Conservation Trust, que visitó Chile para participar de un encuentro de preparación para el taller. Según explican en Conama, el control de las especies exóticas e invasoras será uno de los temas prioritarios del taller. “Es clave en la conservación de la biodiversidad en el largo plazo. En ese sentido, el fortalecimiento de las labores que el SAG y Conaf desarrollan en la zona es fundamental, así como la implementación de nuevas acciones y medidas en este ámbito”, sostienen.

La nalca de Juan Fernández, otra de las especies endémicas del archipiélago amenazada con desaparecer.

La Conama espera que el nuevo plan sea una herramienta de planificación y gestión participativa “que cuente con el compromiso de todos los actores relevantes” y que desarrolle acciones de corto, mediano y largo plazo “con una mirada integradora y coordinada entre los distintos sectores, tanto públicos como privados”, de modo de evitar que los proyectos de conservación sigan siendo cortoplacistas.

Uno de los proyectos más exitosos en la isla, hasta hoy, fue realizado en cooperación con Holanda, entre 1998 y 2003. La idea era tanto eliminar la serie de plagas presentes, como hacer partícipe a la comunidad en la conservación. Fue un éxito durante los seis años que duró, las cabras se erradicaron casi completamente, sin embargo, seis años después, las plagas volvieron y hoy son el principal obstáculo.

Funk, quien ha participado en la implementación de planes de conservación a nivel internacional -especialmente de islas- señala que es necesario “coordinar logísticamente todas las instituciones nacionales e internacionales que, de alguna manera, están involucradas con Juan Fernández, pero que están realizando trabajos en forma muy aislada. Es necesario sumar todos los esfuerzos”, sostiene.

Visión de futuro

El biólogo, que en 2007 ubicó a la isla en el primer lugar de los territorios con mayor diversidad biológica en el mundo, hace hincapié en que las líneas de acción de este plan de manejo deben ser amplias y con visión de futuro, “que no se haga algo que vaya a ser una visión de corto plazo, sino sustentable en el tiempo, que incluya no solamente el manejo técnico de especies, sino que además incluya otros aspectos como la difusión y la educación ambiental, porque uno de los factores clave es educar a la gente y posicionar a la isla a nivel nacional como un lugar importante”, asegura.

Una mirada sostenible en el tiempo, porque hasta ahora se ha invertido mucho, pero los resultados se han visto sólo en el corto plazo, con ello, lo que se ha avanzado, en poco tiempo se ha retrocedido, como sucedió con las cabras.

La educación ambiental será clave, pues en gran parte es la propia comunidad la que deberá resguardar el patrimonio biológico de la isla. “El trabajo local es muy importante, que haya una difusión adecuada de cómo manejar el tema, porque si la gente no sabe el daño que puede provocar, no sacan nada con implementar un programa, erradicar las cabras y que las vuelvan a reproducir”, sostiene Funk.

Especies Amenazadas

LA AMENAZA DE LA CONECTIVIDAD

Por aire o por mar, los isleños contarán con transporte subsidiado por el Estado. La medida, que pretende mejorar la conectividad del archipiélago con el continente permitirá que los habitantes de Juan Fernández puedan enviar y recibir cargas a través del buque Antonio, de la empresa Kochifas -la misma de los cruceros por los canales del sur-, de forma gratuita.

En el mismo barco, podrán trasladar sus equipajes y viajar mensualmente, 12 personas, y tres veces en el año podrán también trasladarse hacia la isla Alejandro Selkirk, donde entre octubre y diciembre se establece la comunidad dedicada a la captura de langostas. El transporte aéreo, también subsidiado, bajará sus tarifas para los isleños, desde casi 400 mil pesos a 75 mil, por un viaje semanal para 7 personas.

No se descarta que pronto comiencen a dedicarse a los viajes turísticos, que según Stephan Funk, podrían ser un nuevo factor de amenaza, si no se analiza con anticipación. “Es bueno de una manera, pero también puede ser negativo, pueden llegar más especies, más gente, turistas. Eso debería ser parte de esta mirada de futuro, sobre cómo hacer un desarrollo sustentable que proteja el lugar en forma global”, afirma.

“El turismo representa un potencial de ingreso de especies invasoras y exóticas, por ello cobra importancia la educación ambiental como elemento clave para minimizar el riesgo de introducción de estas. El foco en turismo de intereses especiales, como buceo, birdwatching, reconocimiento de especies botánicas, trekking, exploración, etc., será otro elemento que apoyará los esfuerzos de conservación”, dicen en Conama.

Para Funk, el desafío es “poner todos los puntos importantes en este plan de acción, todas las investigaciones en distintos temas y la base otorgada por el programa implementado por Holanda. Con eso, comenzaremos a tener una mirada más global”, concluye.

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