Especie única del archipiélago:

Menos de mil picaflores nativos viven en Juan Fernández
Lunes 22 de Junio de 2009


Desde 2004 un estudio analiza su reproducción y las amenazas que enfrenta, incluyendo la competencia del picaflor continental.
Por Richard García

 El macho (izquierda) es de color ladrillo, con la parte superior roja dorada y brillante. La hembra (arriba) presenta su parte dorsal verde. Foto:Peter Hodum / Jorge Sánchez

La hembra presenta su parte dorsal verde. Foto:Peter Hodum / Jorge Sánchez

En un equilibrio precario vive el picaflor de Juan Fernández (Sephanoides fernandesis), uno de los símbolos de ese archipiélago.

El ave no sólo tiene como hábitat exclusivo los bosques nativos de la isla Robinson Crusoe, sino que además debe vérselas con especies invasoras, incluyendo su pariente el colibrí del continente, que también ha llegado por esos lados.

Además, su población apenas llega a los mil ejemplares. “Mil individuos en una superficie de no más de 2 mil hectáreas es muy poca población. Cualquier cosa que se introduzca o provoque un problema podría provocar una situación crítica”, reconoce Javiera Meza, encargada de Fauna Silvestre de Conaf V Región.

Desde el año 2004 que un equipo de expertos encabezado por la ornitóloga de la U. de Washington Erin Hagen investiga ese reducido hábitat y las costumbres del frágil animal, con apoyo de la ONG Oikonos, que trabaja con los ecosistemas de islas remotas.

Cuenta que cuando llegó por primera vez al archipiélago su objetivo eran las aves marinas, pero en una conversación con los guardaparques de Conaf (el área es parque nacional) ellos le dijeron que era necesario estudiar al picaflor endémico. “Decidimos buscar una beca y así nació el proyecto”. Desde entonces han estado estudiando las distintas amenazas que afectan a los picaflores, especialmente en su época reproductiva.

Mayores amenazas

No obstante, el peor enemigo, reconoce, son los gatos. “Los picaflores no tienen temor del ser humano ni de los predadores. Cuando bajan de los árboles al poblado, pueden quedarse mirando a un gato e incluso acercarse a él. No tienen la misma respuesta evolutiva de otros animales que huyen ante el peligro y ese es uno de los mayores problemas”. Como combate al felino, un grupo que incluye a Conaf, la municipalidad, Oikonos y la posta ha aplicado esterilizaciones.

Otro rival no tan fatal pero que compite por su mismo hábitat es el picaflor del continente (Sephanoides galeritus), cuenta Javiera Meza. El picaflor de Juan Fernández es más voluminoso que su pariente continental y por eso muchas veces necesita sujetarse de las flores para libar el néctar. Su competidor, más ligero, puede hacerlo mientras aletea y gasta menos energía y tiempo en la tarea. “Erradicarlos sería muy difícil, ya que duplican la población del picaflor nativo”.

El macho es de color ladrillo, con la parte superior roja dorada y brillante. Foto:Peter Hodum / Jorge Sánchez

La amenaza no sólo proviene del reino animal. Los maquis y zarzamoras han afectado las zonas de anidación y alimentación del colibrí y por eso el proyecto de Oikonos también incluyó el despeje de esas plagas y su reemplazo por flora nativa, en un trabajo conjunto con la comunidad local y Aves Chile.

Meza destaca que ello ha permitido aumentar el número de nidos de 5 a más de 25 en la zona de Plazoleta El Yunque.

Según Hagen, los resultados confirman que se necesita restaurar bosque nativo y controlar a los predadores a través de un control a las especies foráneas que llegan a la isla. Además, es preciso estudiarlo durante todo el año porque cambia su comportamiento, como los recursos que tiene disponibles.

Anuncios