Lactoris Fernandeziana – Archivos CONAF

Johow (1896) indica: ” Endémica de Masatierra. El género monotípico Lactoris, clasificado por Philippi en la familia de la Magnoliáceas, trasladado después erróneamente por Bentham a las Piperáceas i elevado por fin, por Engler al rango de familia independiente i afín de las Magnoliáceas, ofrece un interés jeográfico especialísimo por representar el único ejemplo de una familia que es endémica en una isla oceánica. Habita en la sombra de los bosques, desde 500 m sobre el mar hacia arriba; bastante rara. Portezuelo de Villagra, selvas del Yunque, cerros al interior de Pto. Inglés. Es un humilde arbustito mui ramoso que en su traje esterior recuerda las Peperomias i ciertas especies de Begonias. Sus tallos son redondos i mui nudosos i sus hojas pequeñas, transovadas i provistas de una ócrea, tal como se observa en los Polygonum. Las flores son muy poco conspicuas, polygamas monoicas i tienen un perianto simple. Todas las partes de la planta tienen gusto a pimienta”.

Skottsberg (1954) indica: “Endémica de Masatierra y confinada al cinturón de bosque húmedo de neblina desde el Pto. Francés hasta el Pto. Inglés sobre los 500 m, en toda esta área muy escasa, aunque no tan completamente rara como se supone. Densamente ramoso, tiene una forma mas o menos hemisférica, quizás mas correctamente, un árbol de corto vástago principal en miniatura. Máximo grosor 1,5 cm y 1,15 m de altura. Rebrota en otoño, las delicadas hojas glabras con un pliego a lo largo del nervio central y cubiertas por una ócrea hyalina. Flores terminales y axilares, 1 a 3 florece de noviembre a enero. Flores ya sea hemafroditas o femeninas (también masculinas según Hemsley), las axilares con una bracteola dorsal. semillas maduras en abril”.

Unico individuo cultivado en el Jardín Botánico Nacional de Viña del Mar, murió en junio de 2004 por ola de calor de invierno

La familia Lactoridaceae es endémica de la isla Robinson Crusoe. Uno de los pocos casos conocidos de una familia vegetal endémica de una isla. Lactoridaceae es una familia morfológicamente primitiva, vinculada a Magnoliidae, las primeras latifoliadas que aparecieron a fines del Cretácico hace 60 millones de años. La exacta afinidad taxonómica de L. fernandeziana es un incógnita aún, por cuanto los datos radiométricos sugieren que la flora endémica de las islas, es joven y ningún taxa aparentemente relictual llegó por dispersión durante el último par de millones de años, a menos que la especie arribó a las islas cuando estas estaban recién emergidas y luego la especie se haya extinguido en los continentes quizás durante los cambios climáticos del Pleistoceno (Vuilleumier, 1971; Simpson, 1974, 1975), lo cual pudo haber causado la pérdida en otros lugares con la sola permanencia en la isla donde permanece refugiada hasta hoy día (Stuessy, T. Sanders, R. et al. 1984). Su condición de especie arcaica es ratificada no obstante por la presencia del flavonoide isohammetin que sugiere una estrecha afinidad con las familias del orden Laurales, particularmente Gomortegaceae y Monimiaceae. Crawford, (D. et al. 1986). Lammers, T., et al. (1986), indica que aunque la familia se ha asociado a los ordenes Magnoliales, Laurales y Piperales, incluso se propuso un orden propio monotípico no validado, el orden Lactoridales (Dahlgren 1983, Walker & Walker 1984). Los análisis fenéticos, que estiman relaciones y permiten formular clasificaciones basadas en similitud de todo orden, sin consideración a la historia evolutiva del organismo, sugieren que Lactoridaceae se acomoda mejor en las Magnoliales y muy cercanamente a la familia Annonaceae. Los análisis cladísticos, por otra parte que reconstruyen los patrones de ramas filogenéticas de una manera definida y aplicada repetitivamente, indican que la familia es un miembro derivado de las Magnoliales, con afinidades a Annonaceae, Eupomatiaceae, Himantandraceae, y Myristicaceae. Respecto de su estado de conservación L.. fernandeziana es una especie escasa. Después de su última expedición a las islas en 1955, Skottsberg temió que Lactoris se hubiera extinguido, sin embargo durante la expedición Chileno–Norteamericana de 1965, se descubrieron cuatro plantas maduras y algunas plántulas de regeneración en dos diferentes localidades. Posteriormente, seis plantas fueron localizadas en cinco sitios durante la expedición conjunta Universidad de Concepción–Ohio State University en 1980 y 1984. La última evaluación de la especie hecha por la bióloga Marcia Ricci contabilizó 960 individuos que crecen sobre 450 m.s.n.m. en el cordón de cerros que cruza la isla Robinson Crusoe desde la Piña hasta quebrada Villagra y Cerro Alto (Ricci, M., 2001)

Aunque su escaso número total de individuos obliga a clasificarla como especie amenazada de acuerdo a los criterios actuales, su situación en la isla es de franca recuperación, las plantas están en buenas condiciones y regeneran normalmente, de acuerdo a reconocimientos de profesionales y guardas de CONAF que la han prospectado en diversos lugares de los cordones montañosos desde la Piña en Pto. Francés, hasta el Mirador de Selkirk.

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